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martes, 6 de abril de 2010

¿quién viene a cenar?

Observando bien, en la India todo tiende a clasificarse, vale decir a fijarse degenerando.

De ello se tienen inumerables, aunque confusos ejemplos. En las viviendas y en los hoteles las funciones asignadas a los siervos tiene divisiones y prerrogativas patológicas: un brahamán no podrá hacer lo que hace un sick, y un sick jamás se adaptará a hacer lo que hace un intocable. Entrar en un hotel significa entrar en el corazón de una serie de especializaciones dementes. Otras especializaciones dementes se tienen durante las comidas: bien lo saben las esposas de los diplomáticos, cuando les toca organizar alguna cena en la que hay invitados hinduistas, musulmanes, brahamanes, etcétera. Es necesario que haya cien clases de alimentos, porque comer es ritual y el rito no se puede transgredir.


(El Olor de la India. Pier Paolo Pasolini)

viernes, 2 de abril de 2010

aceptar-identificar : identificar-aceptar

A decir verdad, ambos fuimos a la India sin un programa. Es la India, en realidad, la que está "programada"; es decir, es un país de violenta originalidad que obliga al viajero a "tomar posición".

Mi posición es la de aceptar, pero no la de indentificarme. La de Pasolini, como, por otra parte, en toda su existencia, es la de identificarse sin aceptar verdaderamente.

(La Experiencia de la India. Una entrevista de Renzo Paris a Alberto Moravia)