Como dijo Simone Weil, uno se mantiene fiel a la cocina en la que fue educado y quizás esto constituya el patriotismo. Hay veces en que me muero de ganas, física y psíquicas, de comer comida de Lancashire -hot por, lowbscowse, etc.- y tengo que conseguir esos platos. Soy fiel a Lancashire, supongo, pero no lo suficiente como para querer regresar y vivir ahí.
(Anthony Burgess. Conversaciones con los escritores, The Paris Review)
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Desde la inexistencia a la existencia llegó a muchos y fue como uno recibido: existencia con existencia él estaba con cualquiera como cualquiera con cualquiera: desde la existencia a la no-existencia una vez que faltara sería por todos como nada percibido. (Ulises. James Joyce)
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miércoles, 9 de enero de 2013
martes, 27 de noviembre de 2012
no money
Ent.: Georges Simenon, otro escritor profesional, ha dicho que "la literatura no es una profesión sino una vocación de infelicidad. No creo que un artista sea muy feliz". ¿Está de acuerdo?
A. B.: Sí, Simenon tiene razón. Mi hijo, que tiene ocho años, me dijo el otro día: "Papá ¿por qué no escribes para divertirte?" Aunque él presentía que el proceso, tal como yo lo practico, me lleva a la irritabilidad y a la desesperación. Supongo que, aparte de mi matrimonio, mi época más feliz fue cuando enseñaba y no tenía gran cosa en que pensar durante las vacaciones. La ansiedad que este oficio conlleva es intolerable. Y, aquí difiero de Simenon, la recompensa financiera no compensa el gasto de energía, el daño a la salud causado por los estimulantes y los narcóticos, el miedo de que el propio trabajo carezca de valor. Creo que si tuviera suficiente dinero, dejaría de escribir mañana mismo.
(Anthony Burgess. Conversaciones con los escritores, The Paris Review)
Frankensteins de letras
Ent.: ¿Por qué lamenta haberse convertido en un novelista profesional?
A. B.: Pienso que el esfuerzo mental, la preocupación, las dudas interiores, apenas se compensan con el resultado; las agonías de la creación y el sentido de responsabilidad para con la musa de uno... todas esas cosas se convierten en algo insoportable.
Ent.: ¿Las probabilidades de vivir de la literatura de ficción son más adversas hoy que antes?
A. B.: No lo sé. Lo que sí sé es que a medida que me vuelvo más viejo tengo más ganas de vivir y tengo menos oportunidades de hacerlo. No creo que haya querido encadenarme a una forma de arte; estableciendo la propia identidad a través de una forma artística uno se convierte en una especie de Frankenstein creando un monstruo, por decirlo así. Me gustaría vivir más fácilmente, me gustaría carecer del sentido de responsabilidad para con el arte. Pero más que todo, me gustaría no tener que escribir ciertas novelas que hay que escribir porque nadie más las escribiría. Me gustaría ser más libre, me gusta la libertad y creo que habría sido mucho más feliz siendo un oficial colonial y escribiendo una novela rara en mi tiempo libre. De esa manera habría sido más feliz que siendo una especie de profesional de las letras que gana la vida con las palabras.
(Anthony Burgess. Conversaciones con los escritores, The Paris Review)
lunes, 29 de octubre de 2012
Libro+libro+libro+libro+libro...
Todo libro tiene detrás de si los libros que se han escrito. El autor es consciente de ello; el lector también debería de serlo.
(Anthony Burgess. Conversaciones con los escritores, The Paris Review)
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(Anthony Burgess. Conversaciones con los escritores, The Paris Review)
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Espejo
Ent.: ¿Puede imaginarse al lector ideal de sus libros?
A. B.: El lector ideal de mis libros es un católico renegado y músico fracasado, corto de vista, daltónico, medio sordo, que ha leído los mismos libros que yo. Además, debe tener mi misma edad.
(Anthony Burgess. Conversaciones con los escritores, The Paris Review)
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A. B.: El lector ideal de mis libros es un católico renegado y músico fracasado, corto de vista, daltónico, medio sordo, que ha leído los mismos libros que yo. Además, debe tener mi misma edad.
(Anthony Burgess. Conversaciones con los escritores, The Paris Review)
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