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lunes, 21 de noviembre de 2011

preocupación

Los japoneses, los mexicanos y los turcos se parecen; oscilan entre una rebuscada docilidad y una violencia descontrolada. Se humillan ante la autoridad, para luego dar muestras desenfrenadas de ira. Si se observa a un mexicando en un bar, puede verse cómo saluda a un amigo dándole un gran abrazo rodeándolo con ambos brazos aunque, al cabo de poco tiempo, esté casi a punto de matar a ese mismo amigo. ¿Por qué? Una palabra imprudente, un insulto imaginario. ¿Cuándo van a empezar los turcos a respetar los derechos humanos? ¿Cuándo se terminará el régimen policiaco? Imagino que tendrá que pasar mucho tiempo. Son un pueblo peligroso, y el honor de los hombres parece estar continuamnete a prueba; tiene que reafirmar públicamente su valor de continuo. Tiene que demostrarle al mundo que no se dejan intimidar. No obstante, temen a las autoridades, por buenos motivos; no porque ellos las hayan elegido, sino porque los que están en el poder recurren a la fuerza de pronto y sin previo aviso. Cuando un turco inclina la cabeza en señal de obediencia, hay que empezar a preocuparse.


(Mi vida, Elia Kazan)

felicidad

Lo que me gusta de ese final (Esplendor en la hierba) es su ambivalencia agridulce, que refleja lo que Bill Inge había aprendido en su propia vida: que tienes que aceptar una felicidad limitada, porque toda felicidad es limitada, y que aspirar a la perfección es la peor de las neurosis; hay que vivir tanto con la tristeza como con la alegría. Tal vez el tema resulte tan verídico porque el propio Bill había llegado a ese estadio en el que uno decide conformarse con menos, no con un puesto entre los dramaturgos de primera fila como O'Neil, Williams y Miller, sino con mantenerse en una subplatafroma honorable en la que -a la porra los honores y los premios- el trabajo es la recompensa que se obtiente; había comprendido que sólo encontraría la paz si aspiraba a objetivos que pudiera alcanzar con el talento de que disponía y no esperaba milagros.

¿Estaré hablando de mí mismo?


(Mi vida, Elia Kazan)

No Gadget No!


Entonces John Steinbeck empezó a hablar de mí. Dijo que tenía que volver a ser yo mismo; ése era mi problema, volver a encontrarme. Me dijo que me había convertido en otra cosa, entre ellas en la peor cosa que se puede ser: un buen tipo. Me dijo que estaba tan ocupado intentando caerle bien a la gente y ganar su aprobación que me había perdido a mí mismo, lo que era y lo que quería ser, mi verdadera identidad. Había descuidado mis propios deseos, aspiraciones y opiniones; me había acostumbrado tanto a sacrificarlos que ya no me daba cuenta de que lo estaba haciendo.

Luego empezó a meterse con mi apodo. "Ese maldito nombre no eres tú -me dijo-. No es así como eres. No eres, o no eras, una herramienta pequeñita, adaptable, amistosa y práctica. Te has convertido en eso para llevarte bien con la gente, para ser aceptado, para volverte invisible... ¡Gadget! ¡Qué apodo tan neutro! Útil para todos, excepto para ti mismo."

La solución de John era: "Hazte mezquino. Hazte egoísta. Sé tú mismo. Descubre quién eres, ésa es tu única fuente creativa. Decide lo que quieres y no aceptes otra cosa. Descubre cuál es tu lugar en el mundo y reclámalo, no dejes que nadie te lo quite. Ese maltido apodo es una máscara para borrarse a uno mismo."

Cuando acabó de darme ese repaso, se sentía mejor, y yo pensé que tenía un amigo de verdad.


(Mi vida, Elia Kazan)

domingo, 20 de noviembre de 2011

Stellio

La historia de Stellio tuvo un final triste. Un día, años después, lo atropelló un taxi que trepo al bordillo en el que estaba hablando con un amigo sin prestar atención a lo que pasaba alrededor, ya que su nueva libertad le había vuelto descuidado. El impacto lo lanzó contra una farola, lo llevaron al hospital y allí murió diez días después. Su nueva libertad le había costado la vida; nunca habría estado desprevenido en una calle de Estambul.

(Mi vida, Elia Kazan)

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Conociendo a Miss Dougherty


En nuestra mesa también estaba el socio de Abe, Johnny Hyde, otro agente igualmente importante, a quien muchas estrellas habían confiado sus carreas. Johnny había descubierto a Lana Turner en una farmacia, y eso le había hecho famoso. Era tan bajito como Abe: ninguno de los dos llegaba al metro setenta. Cuando lo conocí, su aspecto robicundo me hizo pensar que era irlandés. Pero luego resultó que sus padres eran rusos y se apellidaba Haidebura. Su arrebolamiento se debía a que el corazó le funcionaba a toda marcha. A su lado estaba sentada su devota compañera, una joven de pelo claro, pero no rubio pajizo ni platino, como se lo teñería más adelante, sino de un color castaño claro encantador. Era guapa a la manera de las chicas de provincia americanas, y miraba a Johnny con un arrobamiento que reflejaba una admiración suprema y una dependencia absoluta. Era obvio que vivía gracias a su protección y que estaba segura de su apoyo, ya que a menudo él deslizaba la mano bajo la mesa en su dirección. La chica me echó una ojeada, pero tenía sumo cuidado de no mirar durante mucho rato a ningún hombre. Nos presentaron, pero no me preocupé de intentar enterarme de su nombre -no suelo preocuparme de ello cuando conozco por primera vez a alguien. Más tarde me enteré de que se había cambiado de nombre, siguiendo los consejos de su amante y agente. Antes se llamaba Norman Jean Dougherty, pero se convertía en Marilyn Monroe, nombre sintético tan adecuado como el mejor.

Esa unión tuvo un típico final trágico (para Marilyn). Johnny, tan activo como cualquier agente ágil, no gozaba de buena saludo y murió pronto. Con su muerte se puso en evidencia el terrible odio que su familia sentía hacia Marilyn. Yo creo que su amor por Johnny era tan puro y desisteresado como el que mostró por otras personas a lo largo de toda su vida, pero la familia de Johnny tenía otra opinión. Ella estaba a su lado cuando murió, pero la familia se encargó de llevarse el cadáver enseguida, prohibiéndole que volviera a verlo. Marilyn se enteró de que Johnny yacía "de cuerpo presente" en su casa, donde le estaban velando algunos familiares. A altas horas de la noche se introdujo en el piso utilizando el juego de llaves que tenía en su poder. Todos se habían ido a la cama; las velas estaban casi consumidas. Marilyn me contó que se tumbó sobre Johnny y se quedó inmóvil, amándole en silencio, hasta que oyó cómo empezaban a levantarse sus familiares por la mañana. Entonces se escabulló -estaba sola en el mundo.


(Mi vida, Elia Kazan)

sábado, 19 de noviembre de 2011

Animal humano

Preveo que la publicación de este libro me acarreará otra caída en picada a los ojos de la opinión pública. Pero provengo de una raza resistente, cuyos representantes sabemos que, incluso sin la ayuda de los dioses, el tiempo cura, y lo que es peor, que el animal humano acaba valiéndose lo suficientemente indiferente al dolor como para que los desastres se mitiguen. Esa es nuestra fe: sobrevive y espera. Ya cambiarán las tornas.

Claro está que no es verdad. Uno nunca se recupera de la muerte de alguien cercano.

(Mi vida, Elia Kazan)

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viernes, 18 de noviembre de 2011

No legal, no problem

Si cualquiera examina su vida se dará cuenta, si es sincero, de que los lazos más fuertes que le unen a otras personas no son precisamente los legales

(Mi vida, Elia Kazan)

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Ouch!!

La muerte revela un secreto: en el momento de morir una persona se hace consciente de lo malo que le ha ocurrido en la vida. O llega a comprender que ha ignorado cosas que eran importantes para él.

(Mi vida, Elia Kazan)

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Traición!!!

Ya no escuchamos tanto como antes, y no confiamos tanto en las palabras, que han sido tan traicioneramente utilizadas. Estamos sumidos en una avalancha de anuncios que cantan las alabanzas de los productos, casi siempre con mentiras.

(Mi vida, Elia Kazan)

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Huevo duro

El director había llegado hacía largo tiempo a la convicción de que cualquier cosa que los seres humanos tengan que comunicarse, por muy importante que sea, puede decirse en el tiempo que tarda en hacer un huevo duro

(Mi vida, Elia Kazan)

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No es suficiente

En el teatro no basta que haya orden, claridad y bondad; ser correcto no es virtud suficiente. El público quiere que se le sorprenda y se le deje la duda durante algún tiempo

(Mi vida, Elia Kazan)

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miércoles, 16 de noviembre de 2011

Cine y literatura

El cine no es literatura, sino secuencias de acción firmadas y montadas para contar una historia; es imágenes y movimiento, no frases y palabras.

(Mi vida, Elia Kazan)

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Sin vencedores

Se avecinaba un terrible drama personal, y un terror que perviviría muchos años. Cada tipo de conducta tenía sus defensores: siempre era una mujer que ejemplificaba sus virtudes y atractivos, que me inducía a ponerme de su lado. Estas dos mujeres nunca llegaban a encontrarse, nunca se observaban de cerca, pero luchaban enconadamente por aliarse conmigo y por mi persona, hasta que inevitablemente una de las dos ganaba, y lo que ganaba no era más que a un hombre que echaba de menos aquello a lo que había renunciado, que suspiraba por lo que había perdido. La vencedora era, a la vez, perdedora; la lucha terminaba trágicamente para ambas. Sólo yo sobrevivía.

(Mi vida, Elia Kazan)

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Un héroe

Tomaba notas en secreto para que los 'hamales' y los estibadores no se sintiera espiados. Me asustaban, y eso era un buen síntoma. El héroe de una historia dramática debe de provocar ese respeto que nace del miedo. (Mi vida, Elia Kazan)

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lunes, 14 de noviembre de 2011

Dream, work and love

Soñé con los días felices que habíamos pasado en el campo, cuando nuestro único problema era conservar lo que teníamos, seguir trabajando y queriéndonos.

(Mi vida, Elia Kazan)

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Marlon Brando

Nadie puede dirigir del todo a Brando; lo único que se puede hacer es desatar sus instintos y empujarlos en la dirección adecuada. Le expliqué cuál era nuestro objetivo, y antes de que hubiera terminado de hablar, asintió con la cabeza y se alejó. Había captado la idea, sabía lo que tenía que hacer y, como siempre, me llevaba ventaja. En aquellos tiempos su talento volaba sin trabas.

(Mi vida, Elia Kazan)

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domingo, 13 de noviembre de 2011

Vivien

Vivien Leigh tenía poco talento, pero una voluntad de superación mayor que la de ninguna otra actriz que haya conocido. Se habría arrastrado sobre un trozo de cristal roto sí hubiera pensado que con eso iba a mejorar su interpretación´. En las escenas importantes, está insuperable.

(Mi vida Elia Kazan)

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Animales heridos

nos las arreglamos lo mejor que podemos para seguir viviendo. Siempre se hace daño a alguien, pero no se puede pasar la vida sin herir a nadie. El animal sobrevive a cualquier precio.

(Mi vida, Elia Kazan)

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viernes, 11 de noviembre de 2011

Un poco de tiempo

Antes que nada decidí manejar las riendas de mi propia vida, buscar la forma de vivir profesionalmente de modo que todas las decisiones artísticas dependieran exclusivamente de mí mismo: hacer lo que yo quisiera, no lo que los demás esperaban que hiciera. Yo era distinto a los demás, y no tenía que hacer lo que otro hiciera. Necesitaría tiempo, pero iba a encontrar mi propio camino.

(Mi vida, Elia Kazan)

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45-28=17

Nuestra artillería había convertido los muros en montones de piedras. No se había dejado ni un agujero en el que el enemigo pudiera esconderse. A pesar de todo, nuestros hombres tenían que buscar japoneses, que eran luchadores duros de pelar, casa por casa. De un grupo de cuarenta y cinco hombres que se mando a la ciudad, sólo regresaron diecisiete

(Mi vida, Elia Kazan)

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