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sábado, 30 de noviembre de 2013

El diablo

¡El diablo conoce todos los trucos para tentarte! Nunca acabaremos de conocerlos. Si viviéramos el tiempo suficiente, no sabríamos ya adónde ir para buscar de nuevo la felicidad. Habríamos dejado abortos de felicidad por todos lados, apestando en los rincones de la tierra, y ya no podríamos ni respirar. Los que están en los museos, los abortos de verdad, hay gente que se pone enferma sólo de verlos y a punto de vomitar. Nuestros intentos también, tan repulsivos, de ser felices, son como para ponerse enfermo, de tan frustrado, y mucho antes de morir para siempre.

(Louis-Ferdinand Céline, Viaje al fin de la noche)
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Viaje al fin de la noche

Claro, que, en ciertos casos, verdad, sólo oyes lo que quieres oír y lo que más te conviene.
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ese miedo que no nos atrevemos a confesar, es arte.
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No iba a acabar nunca de quejarse e indignarse. Tenía vocación.
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¿Se ha visto alguna vez a alguien bajar al infierno a sustituir a otro? Nunca.
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Sales de las humillaciones cotidianas intentando, como Robinson, ponerte en consonancia con los ricos, mediante mentiras, monedas del pobre.
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De nada sirve decir ni pretender, el mundo nos abandona mucho antes de que nos vayamos para siempre.

(Louis-Ferdinand Céline, Viaje al fin de la noche)
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martes, 23 de julio de 2013

Mujeres

"Mira, de mujeres, yo paso, la verdad -decía-, con sus hermosos traseros, sus muslos gruesos, sus bocas en forma de corazón y sus vientre, en los que siempre crece algo, unas veces mocosos y otras enfermedades... ¡Con sus sonrisas no se paga el alquiler! ¿No? Ni siquiera a mí, en mi chabola, me serviría de nada, si tuviese una mujer, enseñar su culo al propietario a principio de mes, ¡no me iba a hacer una rebaja por eso!...".

(Louis-Ferdinand Céline, Viaje al fin de la noche)

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domingo, 14 de julio de 2013

Viaje al fin de la noche

Bajo la guillotina, mi madre habría sido capaz de reñirme por haber olvidado la bufanda.

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Confiar en los hombres es ya dejarse matar un poco.

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¡Tus gustos van a ser tu perdición! ¿Qué quieres aprender? ¡Ya sabes demasiado para ser lo que eres!

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Llega un momento, entre dos tipos de humanidad, en que te ves debatiéndote en el vacío.

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Filosofar no es sino otra forma de tener miedo y no conduce sino a simulacros cobardes

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La vida esconde todo a los hombres. En su propio ruido no oyen nada.

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el fuego tortura o conforta, según estés dentro o delante de él.

(Louis-Ferdinand Céline, Viaje al fin de la noche)

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jueves, 11 de julio de 2013

Viaje al fin de la noche

Digan lo que digan, no es divertido envejecer en los países en que no hay distracciones.

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Cuando el odio de los hombres no entraña riesgo alguno, su estupidez se deja convencer rápido, los motivos vienen solos.

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Los perros, cuando duermen, se parecen a los lobos.

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Allí un batallón era algo así como un terrón de azúcar en el café: cuanto más mirabas, menos lo veías.

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La caza era escasa en los alrededores de la ciudad y, a falta de gacelas, se comían al menos una abuela por semana.

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Se puede uno perder yendo a tientas entre las formas del pasado. Es espantoso la de cosas y personas que permanecen inmóviles en el pasado de uno. Los vivos que extraviamos en las criptas del tiempo duermen tan bien con los muertos, que una misma sombra los confunde ya.

No sabes ya a quién despertar, si a los vivos o a los muertos.


(Louis-Ferdinand Céline, Viaje al fin de la noche)

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martes, 9 de julio de 2013

Odio vs Odio

Su formidable resignación lo aplastaba, esa cualidad básica que vuelve a la pobre gente, del ejército o de fuera de él, tan dispuesta a matar como a dar la vida. Nunca, o casi nunca, preguntan el porqué, los humildes, de lo que deben soportar. Se odian unos a otros, eso basta.

(Louis-Ferdinand Céline, Viaje al fin de la noche)

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lunes, 6 de mayo de 2013

Un instinto muy antiguo

No hay vanidad inteligente. Es un instinto. Tampoco hay hombre que no sea ante todo vanidoso. El papel de panoli admirativo es prácticamente el único en que se toleran con algo de gusto los humanos.

(Louis-Ferdinand Céline, Viaje al fin de la noche)

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Niños

Mientras no mate, el militar es como un niño. Resulta fácil divertirlo. Como no está acostumbrado a pensar, en cuanto le hablas, se ve obligado, para intentar comprenderte, a hacer esfuerzos extenuantes. El capitán Frémizon no me mataba, no esta bebiendo tampoco, no hacía nada con las manos, ni con los pies, tan sólo intentaba pensar. Eso era superior a sus posibilidades. En el fondo, yo lo tenía sujeto de la cabeza.

(Louis-Ferdinand Céline, Viaje al fin de la noche)

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miércoles, 1 de mayo de 2013

Dos humanidades

Perdemos la mayor parte de la juventud a fuerza de torpezas. Era evidente que me iba a abandonar, mi amada, del todo y pronto. Yo no había aprendido aún que existen dos humanidades muy diferentes, la de los ricos y la de los pobres. Necesité, como tantos otros, veinte años y la guerra, para aprender a mantenerme dentro de mi categoría, a preguntar el precio de las cosas antes de tocarlas y, sobre todo, antes de encariñarme con ellas.

(Louis-Ferdinand Céline, Viaje al fin de la noche)

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Viaje al fin de la noche (frases)

De los hombres, y de ellos sólo, es de quién hay que tener miedo, siempre.

En ese oficio de dejarse matar, no hay que ser exigentes, hay que hacer como si la vida siguiera, eso es lo más duro, esa mentira.

La mayoría de la gente no muere hasta el último momento; otros empiezan veinte años antes y a veces más. Son los desgraciados de la tierra.

El delirio de mentir y creer se contagia como la sarna.

Tenía el vicio de los intelectuales, era fútil. Sabía demasiadas cosas aquel muchacho y esas cosas lo trastornaban.

El amor es como el alcohol, cuanto más impotente y borracho estás, más fuerte y listo te crees y seguro de tus derechos.

(Louis-Ferdinand Céline, Viaje al fin de la noche)

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