viernes, 27 de julio de 2012

Tulja y Dodo

Podemos suponer que de manera semejante sufren, en los relatos de Schulz, los locos -Dodo o Tulja- a los cuales el destino les privó de aclarar sus problemas esenciales. Dodo gime conmovido como si lo hiciera en su nombre el "yo tapiado", Tulja tan sólo sabe dar alaridos como un animal, como sí protestara contra esa versión de la "empresa de la vida" que le tocó vivir.

(Schulz, Jerzy Jarzebski)

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Historia sin fin

El pecado original se está repitiendo continuamente, acompañado de las múltiples pruebas de arrancar la manzana del árbol del conocimiento.

(Schulz, Jerzy Jarzebski)

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Problemas similares

Los problemas que tiene el creador para dar forma a la materia son similares a los que tiene el artista de la palabra. Su materia -el lenguaje- se hincha sin cesar y crece como una masa en la artesa, expresa su propia dinámica, se extiende por mor de la comparaciones y la metáfora, y más a fondo se imbuye totalmente de significados simbólicos, remite a la mitología, a la cábala: porque en ocasiones, diciendo palabras, nunca podemos adivinar cuándo pronunciaremos -inconscientemente- una fórmula mágica.

(Bruno Schulz)

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jueves, 26 de julio de 2012

No ser arquitecto

Bruno, a pesar de su indudable talento en el campo de las artes plásticas como, igualmente, en el de las ciencias exactas, no se sentía satisfecho de la dirección elegida por él mismo; tal vez hubiera influido en ese descontento la particular atmósfera, o las relaciones con sus colegas y profesores, hoy algo difícil de precisar.

(Schulz, Jerzy Jarzebski)

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Un nudo de verdad

Además, el arte no resuelve ese misterio hasta el final. Permanece insoluble. El nudo en el que el alma ha sido enmarañada no es un falso nudo que se desata con sólo tirar por un extremo. Más bien al contrario, cada vez se cierra más estrechamente. Nosotros lo manipulamos, seguimos el curso de los hilos, buscamos su fin y el arte nace de esas manipulaciones.

(Schulz, Jerzy Jarzebski)

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Una casa para el señor Schulz

No en vano, como cuenta Jerzy Ficowski, ante situaciones de inseguridad y cuando se sentía perdido, Schulz tenía por costumbre dibujar para sí mismo una casa diminuta: el símbolo del calor y la seguridad.

(Schulz, Jerzy Jarzebski)

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Galitzia

en la época de Schulz, era un lugar completamente distinto al de hoy en día. El antiguo Drohobycz se diferenciaba del actual, sobre todo, por su específico carácter de comunidad multirracial y multicultural, y, aún más, por el ambiente particular de 'fin de siécle', cuando, como consecuencia del desarrollo económico, los principios establecidos entran en quiebra y se derrumba el mundo acomodado y particular de un provinciano de Galitzia.

(Schulz, Jerzy Jarzebski)

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