miércoles, 24 de julio de 2013

El obispo

no sentía arrepentimiento por los pecados ni tristeza, sino paz en su alma y silencio, transportándose en sus pensamientos al lejano pasado, a su infancia y su juventud, cuando asimismo se cantaba acerca del Esposo y del palacio, y ahora aquel pasado aparecía vivo, bello y lleno de alegría, como probablemente nunca había sido. Y puede ser que en el otro mundo, en la otra vida, recordemos el lejano pasado, nuestra vida terrenal, con el mismo sentimiento.

(El obispo, Antón Chéjov)

martes, 23 de julio de 2013

Mujeres

"Mira, de mujeres, yo paso, la verdad -decía-, con sus hermosos traseros, sus muslos gruesos, sus bocas en forma de corazón y sus vientre, en los que siempre crece algo, unas veces mocosos y otras enfermedades... ¡Con sus sonrisas no se paga el alquiler! ¿No? Ni siquiera a mí, en mi chabola, me serviría de nada, si tuviese una mujer, enseñar su culo al propietario a principio de mes, ¡no me iba a hacer una rebaja por eso!...".

(Louis-Ferdinand Céline, Viaje al fin de la noche)

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Locos pacíficos

Sin duda a algo parecido se refería Nabokov al decir de los seres que circulaban por los libros de Nikolái Gógol que se trata de un linaje de locos pacíficos que por nada del mundo dejan de dar vuelta a sus ruedecitas.

(El paseante solitario, W. G. Sebald)

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Siempre la misma novela

Esa escena, de cuyos personajes ninguno vuelve a aparecer luego en la obra de Gógol, porque su secreto (como el secreto de la existencia humana en general) consiste en su total superfluidad, hubiera podido surgir muy bien, de esa forma disgresiva, de la imaginación de Walser. El propio Walser observó una vez que, en el fondo, de una prosa a otra, escribía siempre la misma novela, una novela que podía calificarse de "un libro en primera persona cortado o dividido de muchas formas".

(El paseante solitario, W. G. Sebald)

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Literatura sana vs literatura enfermiza

no leáis siempre y de manera exclusiva esos libros sanos; acercaos un poquito a la llamada literatura enfermiza, de la que tal vez podáis sacar un consuelo vital. La gente sana debería arriesgarse siempre de una u otra manera. ¿Para que demonios, si no, conservar el sano juicio? ¿Para morir un día saludablemente? Vaya futuro desolador... Hoy en día sé con más certeza que nunca que en los círculos ilustrados hay mucho filisteísmo, me refiero a una cobardía moral y estética. El recelo, sin embargo, es algo malsano. Un día en que se bañaba, el bandido estuvo a punto de morir del modo más hermoso: ahogado [...] Un año después, el aprendiz de la lechería se ahogó en el mismo río. Así pues, el bandido sabe por propia experiencia qué es lo que se siente cuando las ondinas le tiran a uno de las piernas"

(El bandido, Robert Walser)

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Creer

Pues -dice- creyendo no se consigue nada, absolutamente nada, ni siquiera lo más mínimo. Uno cree y se calla. Es como cuando alguien hace calceta mecánicamente.

(El bandido, Robert Walser)

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