lunes, 10 de septiembre de 2012

Hänschen klein

            Hänschen klein (Título de una popular canción infantil alemana).- El intelectual, y sobre todo el filosóficamente orientado, se halla desconectado de la praxis material: la repugnancia que le causa lo impulsa a ocuparse de las llamadas cosas del espíritu. Pero la praxis material no sólo es el supuesto de su propia existencia, sino que constituye también la base del mundo con cuya crítica su trabajo coincide. Si nada sabe de la base, su ocupación será vana. Se encuentra ante la alternativa de o informarse o volver la espalda a lo que detesta. Si se informa, se hace violencia a sí mismo, piensa en contra de sus impulsos y encima se expone al peligro de volverse él mismo tan vulgar como aquello de lo que se ocupa; porque la economía no se anda con bromas, y quien quiera comprenderla tiene que pensar “económicamente”.


(Minima Moralia, T. W. Adorno)

esculturas




miércoles, 5 de septiembre de 2012

Regresiones



Hay que imitar a las dos liebres; cuando suena el disparo, darse por muerto, volver en sí, reponerse y, si aún queda aliento, escapar del lugar. La fuerza del miedo y la de felicidad son la misma, un ilimitado y creciente estar abierto a la experiencia hasta el abandono de sí mismo, a una experiencia en la que el caído se recupera. ¿Qué sería una felicidad que no se midiera por el inmenso dolor de lo existente? Porque el curso del mundo está trastornado. El que se adapta cuidadosamente a él, por lo mismo se hace partícipe de la locura, mientras que sólo el excéntrico puede mantenerse firme y poner algún freno al desvarío. Sólo él podría reflexionar sobre la apariencia del infortunio, sobre la “irrealidad de la desesperación” y darse cuenta no solamente de que aún vive, sino además de que aún existe la vida. La astucia de las impotentes liebres salva también al mismo cazador, al que le escamotean su propia culpa.


(Minima Moralia, T. W. Adorno) 

martes, 4 de septiembre de 2012

La Zampoña




            -Más inteligencia, tienen más inteligencia, es verdad, querido. ¡Pero a qué nos conduce? ¡Qué ceniza dejará la razón del hombre cuando muera? Para morir, maldita la falta que hace la sabiduría. De poco ha de valerle al cazador la ciencia, si no encuentra caza. Yo creo que Dios ha dado la inteligencia al hombre, sí, pero también le ha dado la fuerza. Las personas son débiles, débiles hasta dejarlo de sobra;... Yo no como más que pan y sigo pidiendo el pan nuestro de cada día dánosle hoy; ¡mi padre, fuera del pan, nada comía tampoco!, y lo mismo mi abuelo. Pero al mujik de hoy le es preciso té y vodka y pan blanco y que se le deje dormir desde anochecido hasta el alba, y otra porción de mimos. ¿Y esto por qué? ¡Porque es débil! No tiene la fuerza para resistir.

(La Zampoña, Antón Chéjov)

lunes, 3 de septiembre de 2012

Correo negro



Quien no puede ayudar, por lo mismo no debería aconsejar: en un orden donde todas las ratoneras están taponadas, cualquier consejo se convierte inmediatamente en un juicio condenatorio. Inevitablemente lleva a que el que pide tenga que hacer exactamente aquello a lo que más enérgicamente se resiste cuando está resistencia es lo único que le queda de su yo.


(Minima Moralia, T. W. Adorno)