martes, 1 de julio de 2008

in il tetto della città

el caracol nunca mira hacia atrás,

el cangrejo camina de lado

el ermitaño confía en sus pasos hacia la nada.

las manzanas caen como las hojas

los anzuelos buscan la superficie como las burbujas

las brujas no salen sin brújulas

los barcos esperan los vientos de las olas

el sonido de las mismas llama a los caracoles y su secreto en espiral

y todo inicia otra vez.
































1 comentario:

Princesa_DeAquelViejoReinoPerdido dijo...

Si, la naturaleza se contagia de la forma circular de la tierra. Los ciclos, las estaciones, los amores, los años... hasta los amores se repiten. Pero el caso es que con cada vuelta conseguimos descubrir nuevos matices, sin llegar nunca a aburrirnos.
Que hermosa es la naturaleza, ciertamente no dejará nunca de asombrarme con su compleja sencillez.
Un abrazo;)
PD: como puedes comprobar, al final no me marché lejos de la civilización