miércoles, 18 de febrero de 2009

sin venda por los ojos

... Hombres y mujeres tuvieron conciencia por primera vez desde la desolación de sus calles, la aridez de sus patios, la estrechez de sus sueños, frente al esplendor y la hermosura de su ahogado. (...) Pero también sabían que todo sería diferente desde entonces, que sus casas iban a tener las puertas más anchas, los techos más altos, los pisos más firmes, para que el recuerdo de Esteban pudiera entrar por todas partes.


Gabriel García Marquez. El ahogado más hermoso del mundo.

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